lunes, 29 de octubre de 2018

Encierro de 1925

Una fotografía del encierro nada conocida, distribuida por la agencia Wide World y publicada en el Chicago Sunday Tribune el 23 de agosto de 1925. Hemingway todavía no había escrito Fiesta pero, contrariamente a lo que se suele creer, los sanfermines ya eran conocidos por el mundo.


miércoles, 18 de julio de 2018

Curiosa constante histórica de la monarquía española



Desde hace más de dos siglos todos los reyes de España han vivido en el exilio. Unos antes de ser coronados, otros después de reinar. Pero todos, absolutamente todos, hicieron las maletas para ir o para volver. Veamos.

Carlos III (1759-1788) fue el último rey de España que no conoció el exilio. Sí que vivió una temporada fuera, pero fue voluntariamente como rey de Nápoles y Sicilia.
   

Carlos IV (1788-1808) se exilió después de abdicar dos veces en su hijo Fernando VII, primero a consecuencia del Motín de Aranjuez y luego coaccionado por Napoleón. Vivió en Francia y en Italia, donde murió en 1819.




José I (1808-1813), nombrado rey de España por Napoleón, tras obligar a Carlos IV y Fernando VII a abdicar sus derechos en él, salió huyendo tras la derrota de las tropas francesas en Vitoria ante Wellington y se estableció en Francia. Tras la caída de Napoleón, en 1815 se estableció en Estados Unidos, en 1839 regresó a Europa y vivió en Inglaterra e Italia, donde murió en 1844.
 


  
Fernando VII (1808-1833) estuvo preso en Valençay entre 1808 y 1814, después de ser obligado por Napoleón a abdicar a su favor.

Isabel II (1833-1868) fue destronada por la Revolución Gloriosa de 1868 y fijó su residencia en París, donde falleció en 1904. En 1870 abdicó en su hijo Alfonso.

Amadeo I (1871-1873), elegido por las Cortes como monarca constitucional, abdicó a los dos años de reinado harto del país. Tomó un tren a Lisboa y allí se embarcó para volver a Italia. La Asamblea Nacional proclamó la I República.

Alfonso XII (1874-1885) acompañó a su madre, Isabel II, al exilio en Francia tras la Revolución de 1868. Hizo estudios en Ginebra, Viena y Sandhurts. Regresó desde esta localidad inglesa a Madrid tras ser proclamado rey por el general Martínez Campos en Sagunto.

Alfonso XIII (1886-1931), tras la proclamación de la II República, pasó por Francia antes de fijar su residencia en Roma, donde murió en 1941.

Juan Carlos I (1975-2014), nació en 1938 en Roma, donde estaba exiliada su familia. Residió luego en Lausana, antes de establecerse en Madrid, a los diez años de edad, para ser educado como futuro rey de España merced al acuerdo cerrado por su padre con Franco. Pasó también algunas temporadas en Estoril, Portugal, donde se habían establecido sus padres. En 1969 fue designado por Franco como su sucesor.




Así que la duda es si Felipe VI también se verá sometido a esta constante, o logrará romperla después de dos siglos…

domingo, 15 de julio de 2018

Gente que no vino a sanfermines HARPO MARX

Algunos miembros de la Mesa Redonda del Algonquin, Art Samuals, Charles MacArthur, Harpo Marx, Dorothy Parker y Alexander Woollcott.



Adolph Marx, luego cambió su nombre por Arthur (se dice que para que no sonara tan alemán durante la I Guerra Mundial, pero lo hizo ya en 1911 porque no le gustaba), es más conocido como Harpo. Fue un actor y músico nacido en Nueva York, en una familia judía de origen alemán, y famoso principalmente como el mudo de los Hermanos Marx. Mudo solo en escena, fuera de ella tenía fama de hablador, y solo en escena lucía su ensortijada melena rubia, en realidad era calvo. Fue el segundo en edad después de Leonard (Chico), seguido por Julius (Groucho), Milton (Gummo) y Herbert (Zeppo). Su madre, Minnie Marx, que fue la impulsora de la carrera artística de sus hijos, le hizo estudiar piano y harpa. Junto con sus hermanos, comenzó actuando en vodeviles y luego dieron el salto al cine. Pese a no tener estudios, Harpo se codeó con los nombres más insignes de la cultura norteamericana de su época y fue uno de los miembros de la Mesa Redonda del Algonquin (él decía modestamente que se limitaba a escuchar). En 1933 fue el primer artista norteamericano en actuar en la URSS tras establecerse relaciones diplomáticas. Publicó artículos en la prensa y en sus últimos años escribió sus memorias, Harpo Speaks! (¡Harpo habla!). También escribió, con Salvador Dalí, el guion de una película titulada inicialmente Jirafas en ensalada de lomos de caballo y, luego, La mujer surrealista, pero no consiguieron convencer a ningún productor de Hollywood para rodarla.

Que se sepa, Harpo nunca estuvo en Pamplona ni en los sanfermines, lo cual es una lástima, pero sabemos que en alguna ocasión mostró interés por venir a conocer nuestras fiestas. Amanda Vaill cuenta en Everybody was so young: Gerald and Sara Murphy: a Lost Generation Love Story que en 1927, de visita en la casa de sus amigos los Murphy en Antibes, Harpo les preguntó cómo organizar un viaje a Pamplona. Honoria Murphy Donnelly (Sara & Gerald: Villa America and after) añade que su padre escribió en junio en una postal a Hemingway que Harpo Marx quería ir a Pamplona. Los Murphy habían acompañado a su amigo Ernest Hemingway a los sanfermines de 1926. No hay datos de que Hemingway y Harpo fueran amigos, pero otros amigos comunes o habituales en Antibes también habían estado en Pamplona, como John Dos Passos, Robert McAlmon y Donald Ogden Stewart. Todavía era reciente la publicación de The Sun Also Rises (Fiesta), donde se plasmaban las experiencias de Hemingway en los sanfermines, por lo cual sin duda sería un tema habitual de conversación en aquellos ambientes. El plan de viajar a Pamplona posiblemente se pusiera de moda entre los círculos artísticos que frecuentaban a los Murphy, aunque finalmente fueran pocos quienes llegaran a realizarlo y ninguno se enganchó como Hemingway, repitiendo la visita año tras año. La intención de Harpo no debió de durar mucho, ya que ni siquiera menciona el asunto en sus memorias.

Si Harpo o sus hermanos hubieran venido a Pamplona en aquella época habrían pasado desapercibidos por completo, no eran conocidos fuera de Estados Unidos. Aunque empezaban a ser populares en su país ya que llevaban años actuando en teatros, todavía no habían rodado ninguna película. No serían reclamados por la Paramount Pictures hasta que llegó el cine sonoro y se pudieron llevar a la pantalla algunas de las comedias musicales que habían representado anteriormente en Broadway. Su primer film fue The Cocoanuts (Los cuatro cocos), en 1929. Probablemente tardarían un tiempo en hacerse famosos en Pamplona, que por aquel entonces solo tenía un cine, el Coliseo Olimpia, aunque también se proyectaban películas en el Teatro Gayarre y en el frontón Euskal-Jai. El cine sonoro no llegó a Pamplona hasta 1930, no he encontrado noticias sobre cuándo se estrenó la primera película de los Hermanos Marx. Así que allá por 1927 y en los años inmediatos los Hermanos Marx hubieran podido conocer los sanfermines sin el peso de la fama, como le sucedía a Hemingway en sus visitas de los años veinte, en que era un escritor desconocido en España. Otra cosa fue en sus últimas visitas de los años cincuenta, sobre todo en 1959, cuando estaba ya laureado con el Nobel de Literatura, la gente le atosigaba y le hacía enfadar.

En fin, la idea de los Hermanos Marx en los sanfermines resulta tan divertida que vengo intentando desde hace años difundirla como leyenda, de momento con tan escaso éxito que ni siquiera se recogió en la exposición “Recuperando a Hemingway”.


Publicado en Diario de Noticias de 15 de julio de 2018



sábado, 14 de julio de 2018

Gente que no vino a sanfermines LAUREN BACALL

Slim Hayward, Ernest Hemingway y Lauren Bacall

Una de las personas que se cita de vez en cuando como ilustre visitante de los sanfermines es la actriz neoyorquina Lauren Bacall. Se suele afirmar que en 1959, hacía dos años que se había quedado viuda de Humphrey Bogart, acompañó a Hemingway en las últimos fiestas que visitó junto a una amplia “cuadrilla” (así la llamaba él, en castellano). La revista taurina Aplausos escribía a la muerte de la actriz, en agosto de 2014: “La primera vez que se le pudo ver en una plaza de toros fue en su viaje a España en 1959, concretamente el 10 de mayo en Las Ventas. Presenció una novillada en la que torearon Tomás Sánchez Jiménez, Emilio Redondo y Antonio Cobo. No fue la única vez que ocupó la barrera de una plaza de toros. Ese mismo año, junto a su amigo Ernest Hemingway, que se encontraba en España preparando 'Verano sangriento', viajó por varios cosos de España y Francia. Se le pudo ver, por ejemplo, en Pamplona disfrutando de los Sanfermines, o en las Corridas Generales de Bilbao”.

Hay muchos testimonios directos de aquella última y multitudinaria visita de Hemingway a Pamplona, pero solo en uno he encontrado referencia a que estuviera la actriz. En Correr con los toros. Mis años con los Hemingway, Valerie Hemingway (nacida Danby-Smith), secretaria del escritor y luego esposa de su hijo menor, cuenta que Lauren Bacall apareció en Pamplona lo que, después de unos días de frenesí, ayudó a Hemingway a recuperar la calma. Dice que conserva una fotografía donde ambos aparecen bebiendo y hablando en una terraza; probablemente es la que muestra la web de la Biblioteca Presidencial de John F. Kennedy, que custodia el archivo del escritor, con fecha del verano de 1959 y como lugar “probably in Pamplona” (núm. EH4485P). Pero es más que posible que Valerie Hemingway se confunda. Hay otra fotografía en la misma biblioteca (núm. EH4474P), tomada con pocos instantes de diferencia, en la que con Hemingway y Bacall está su común amiga Slim Hayward. No parece Pamplona, es más factible que sea Málaga, como se afirma en Slim: Memories of a Rich and Imperfect Life, que la reproduce, en particular es reconocible la antigua terminal del aeropuerto de Málaga, hoy museo aeronáutico, a poca distancia de La Cónsula, la finca de Nathan y Annie Davis, amigos de Hemingway, que fue su centro de operaciones en la temporada taurina de 1959.

En su autobiografía, By Myself and Then Some, Lauren Bacall relata que ese año trabajaba en la película North West Frontier (La India en llamas), dirigida por J. Lee Thompson, con rodaje, entre otros países, en España. Tras filmar en la India llegó a Madrid, procedente de Londres, el 10 de mayo. La agencia Efe la fotografió en el aeropuerto de Barajas e informó que pasaría unos días en Madrid antes de ir a rodar a Granada. En esta ciudad también fue a los toros, era la feria del Corpus Christi, a final de mayo, y se encontró con Luis Miguel Dominguín, Peter Viertel (lo relata este en Dangerous Friends) y Slim Hayward. Cuenta Bacall que fue a Málaga con Slim que le iba a presentar a Hemingway, a quien deseaba conocer desde que había rodado Tener y no tener (donde conoció a Bogart e interpretó a una mujer llamada, precisamente, Slim). Según cuenta Bacall, Slim telefoneó a Hemingway para anunciar su llegada, aunque según las memorias de su esposa, Mary Welsh (How It Was), nada contenta con su aparición, se autoinvitó por telegrama desde Granada. Tras la visita a Málaga, Lauren Bacall continuó el rodaje en Granada y Slim Hayward regresó a Madrid. La actriz después volvió a su casa en Londres, le fotografían en el aeropuerto a su llegada el 17 de junio. Slim cuenta en sus memorias que ella, a la que acababa de dejar su marido, el productor Leland Hayward, sí fue a los sanfermines con un amigo español donde se encontró -y riñó- con Hemingway (lo confirma Aaron Hotchner en Papa Hemingway: The Ecstasy and Sorrow), y luego a Biarritz. La prensa fotografió a Bacall en el aeropuerto de Londres el 14 de julio saliendo de vacaciones con sus hijos hacia Biarritz, donde pasó todo el mes de agosto, y luego en Bayona, Dax y Bilbao en los toros, coincidiendo con Hemingway. Dicen las malas lenguas que la actriz seguía de plaza en plaza a Dominguín (que ese año no toreó en Pamplona), con quien tenía un affaire.

Todo indica, pues, que Lauren Bacall no estuvo en los sanfermines de 1959, fechas en que estaba de vuelta en Londres tras rodar en Granada, y tampoco hay noticias de que los visitase ningún otro año.

Publicado en Diario de Noticias de 14 de julio de 2018

Anexo gráfico

Aeropuerto de Málaga en los años 50



Actual Museo Aeronáutico del Aeropuerto de Málaga


viernes, 13 de julio de 2018

Gente que no vino a sanfermines LUIS QUINTANILLA

Luis Quintanilla en la cárcel Modelo de Madrid en 1934.

Luis Quintanilla fue un pintor nacido en Santander, en el seno de una familia acomodada. Comenzó estudios de arquitectura en Deusto y Madrid, que dejó por los de náutica en su ciudad natal; empezó a trabajar como marino y navegó por Europa y América, pero sus inquietudes artísticas le hicieron trasladarse a París en 1912, con apenas veinte años. Alquila un estudio en Montmartre y, para ganarse la vida mientras aprende a pintar, hace diversos trabajos, desde boxeador hasta profesor de español, y logra conocer a muchos pintores de la época: Gris, Degas, Modigliani, Chagall, Zuloaga. Al iniciarse la I Guerra Mundial está de viaje por Alemania y Austria, regresa a París y en 1915 vuelve a España. Se instala en Madrid, hace el servicio militar como delineante en la Brigada Topográfica, continúa su aprendizaje y se aficiona a los toros. Se especializó en la pintura mural, así como en el dibujo y en el repujado de cuero. En 1920 regresó a París y en los años siguientes hizo continuos viajes por España, Alemania, Italia, país este donde disfrutó de una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, y Francia, donde pintó unos murales en el consulado español de Hendaya. A partir de 1929 reside en Madrid, milita en el PSOE y participa activamente en política, pasando una temporada por la cárcel en 1934. Durante la Guerra Civil combate en el ejército de la República y le encargan unos frescos para el pabellón de España en la Exposición Universal de Nueva York de 1939. Con la victoria del bando franquista el encargo se anula y los murales estuvieron perdidos hasta 1990, hoy están en el paraninfo de la Universidad de Cantabria. Quintanilla se exilió en Nueva York, donde pudo trabajar como pintor y como escenógrafo para Hollywood. Regresó a Francia en 1958 y a España en 1976, falleciendo en Madrid dos años más tarde. Escribió un libro de memorias, Pasatiempo. La vida de un pintor, que se publicó en 2004.

Quintanilla hizo amistad con Hemingway en París en 1922 y la mantuvieron toda la vida ya que coincidieron en diversas circunstancias, tanto en Francia como en España y en Estados Unidos. En la exposición “Recuperando a Hemingway” el panel dedicado a Quintanilla afirmaba que fue una de las primeras personas con las que Hemingway entabló relación en París y añadía: “Seguramente, el pintor santanderino fuera la primera persona que le habla profundamente de Pamplona y San Fermín”. En efecto, tanto en la biografía escrita por su hijo Paul Quintanilla (Waiting at the Shore: Art, Revolution, War, and Exile in the Life of the Spanish Artist Luis Quintanilla, 2014) como en el libro de su sobrino Joaquín Fernández-Quintanilla (Al final de la cabriola. Conversaciones con el pintor Luis Quintanilla, 2008), se cuenta que en París, visto su interés, habló a Hemingway de las corridas de toros y le aconsejó visitar Pamplona, donde podría, además, ver el encierro. Ese mismo panel decía también: “Una de las últimas visitas de Hemingway a París en 1960 la hizo junto a Luis Quintanilla, cerrando así un ciclo de arte, cultura y compromiso social generado en el París de los años 20”. El dato, recogido por el sobrino del propio Quintanilla, según el cual un año antes de su muerte estuvo con él en París, no es exacto. Hemingway no estuvo en París en 1960. Pasó la mayor parte del año en su casa de Cuba; en mayo coincidió con Fidel Castro en una competición de pesca; entre agosto y octubre estuvo en España, para completar sus datos para El verano sangriento (aunque su deteriorado estado de salud no le permitió apenas trabajar), y luego volvió a Estados Unidos donde estuvo intermitentemente hospitalizado hasta su muerte, en julio de 1961. En la biografía de Quintanilla se precisa que su última reunión tuvo lugar en el otoño de 1959, la última vez que Hemingway estuvo en París a la vuelta de su larga temporada taurina en España siguiendo a Ordóñez y Dominguín.

Tampoco es cierto, como afirmaba la nota municipal que presentaba la exposición, que Quintanilla fuese una de las personas que acudieran a Pamplona en los años veinte bajo la influencia de Hemingway. Ni en su autobiografía, en la que habla con detalle de las muchas ciudades que visitó, ni en su biografía, ni en sus conversaciones, se cuenta que estuviera nunca en Pamplona, ni hay dibujos o pinturas realizados en ella. Sin duda que, siendo santanderino y aficionado a los toros, habría oído hablar de los sanfermines, pero no hay la menor prueba de que los visitase.

Publicado en Diario de Noticias de 13 de julio de 2018

jueves, 12 de julio de 2018

Gente que no vino a sanfermines DOROTHY PARKER



Dorothy Parker, nacida Rothschild, con orígenes familiares judíos alemanes y escoceses, fue una prolífica autora neoyorquina que escribió poesía, cuentos, teatro, cine y crítica literaria. Trabajó en revistas como Vanity Fair, Vogue, The New Yorker o Esquire, y en películas como Ha nacido una estrella o Una mujer destruida, cuyos guiones fueron nominados al Oscar. Es sobre todo conocida, junto con su amigo el actor y humorista Robert Benchley, como animadora de la tertulia de escritores, actores y periodistas llamada la Mesa Redonda o el "círculo vicioso” del Algonquin, que se reunió en ese céntrico hotel de Manhattan de 1919 a 1929. Fue también ardiente activista política por los derechos civiles y contra el nazismo, lo que la llevó a ser investigada por el FBI como sospechosa de ser comunista y a aparecer en la Lista Negra de Hollywood durante el macartismo.

En la exposición “Recuperando a Hemingway” se le dedicó un panel en el que rezaba lo que sigue: “Amiga íntima de Ernest Hemingway, en el año 1926 realiza un viaje por Europa que le lleva a conocer París, Barcelona, Zaragoza, Pamplona y Hendaia. Quedó horrorizada por las corridas de toros”. Solo conozco una fuente que afirme que estuviera en Pamplona en 1926: “Hemingway’s Literary Sisters: The Autor through the Eyes of Women Writers”, de Rena Sanderson, incluido en Hemingway and Women: Female Critics and the Female Voice, recopilación editada por Lawrence R. Broer y Gloria Holland en 2002. Afirma que en su viaje a Europa de 1926 “pasó un tiempo en Villa America, la casa de los Murphy en Antibes, la Riviera francesa, pasó algún tiempo en los Alpes, y se unió a los Hemingway en España para ver correr a los toros en Pamplona” (traduzco del original).

Lo cierto es que ese supuesto paso por Pamplona no aparece acreditado en ninguna de sus biografías (Dorothy Parker: ¿Qué nuevo infierno será éste? y Bobbed Hair and Bathtub Gin: Writers Running Wild in the Twenties, de Marion Meade, o Dorothy Parker: la importancia de vivir, de John Keats), ni tampoco en las de Hemingway, ni en su correspondencia. Cuentan sus biógrafos que Dorothy Parker era admiradora de Hemingway tras leer uno de sus primeros libros y cuando, en febrero de 1926, supo que estaba haciendo una breve visita a Nueva York, hizo que les presentaran. Hicieron buenas migas y, oyéndole hablar de Europa y deseando huir de sus problemas personales (recientemente se había intentado suicidar), decidió tomar el mismo barco en el cual él regresaba poco después a Francia, acompañada por Benchley. De París Hemingway se fue a Austria, donde pasaban el invierno su mujer y su hijo y había quedado para esquiar con Dos Passos y los Murphy; Benchley regresó pronto a casa, mientras que Parker se quedó a conocer la ciudad. Allí se le reunieron Seward Collins, su novio por entonces (estaba separada de su marido, Edwin Parker), con sus amigos Gilbert y Alice Seldes, escritor norteamericano y su esposa de gira por Francia. Viajaron por el Midi, parece que visitaron a los Murphy en Antibes, y por España, conocieron Madrid, la Semana Santa de Sevilla y asistieron a una corrida de toros en Barcelona que horrorizó a Dorothy Parker. Cuando un toro embistió al caballo y le sacó los intestinos, salió corriendo de la plaza. De vuelta en París, en una carta fechada el 4 de mayo, Hemingway cuenta a Scott Fitzgerald que, “por supuesto”, Dorothy y sus amigos (que no le caían demasiado bien) “odiaban” España. El propio Hemingway viajó a Madrid para la feria de San Isidro a mediados de mayo, luego fue a Antibes, a Pamplona (pasó los sanfermines con su esposa, Hadley, con Pauline Pfeiffer, su amante y pronto su segunda esposa, y con Gerald y Sara Murphy) y a Valencia, mientras que Dorothy Parker seguía en París, sola después de romper con Collins. En esa ciudad pasó la mayor parte del tiempo hasta noviembre, en que regresó a Nueva York. Volvió a Europa en 1929-1930, estuvo con los Murphy en Francia y Suiza (véase Everybody Was So Young: Gerald and Sara Murphy, A Lost Generation Love Story, de Amanda Vaill), pero no regresó a España hasta 1937 con su segundo marido, Alan Campbell, para apoyar la causa de la República. Obviamente, tampoco pasó entonces por Pamplona, estuvo en Madrid (donde encontró a Hemingway con Martha Gellhorn, su tercera esposa) y Valencia, donde tenía su sede el Gobierno republicano.

En suma, Dorothy Parker no visitó nunca los sanfermines, ni probablemente le hubieran gustado nada.


Publicado en Diario de Noticias de 12 de julio de 2018

Gente que no vino a sanfermines PICASSO


Pablo Ruiz Picasso, nacido en Málaga en 1881, es el pintor español más famoso de todos los tiempos y uno de los más importantes del siglo XX y de toda la historia del arte. Hijo de un pintor y profesor de dibujo, mostró desde pequeño su aptitud y talento para la pintura. Cuando tenía diez años su familia se trasladó a La Coruña, y con catorce años a Barcelona, ciudad donde Picasso estudia en la Escuela de Bellas Artes, en la cual su padre era profesor, e inicia su carrera artística. Tras varios viajes a París, en 1904 se instala permanentemente en Montmartre y residirá ya la mayor parte de su vida en Francia. Se integra en la floreciente vida artística y bohemia de la capital francesa haciendo amistad con Breton, Apollinaire, Gargallo, Derain, Diágilev, Cocteau, etc. Entabla estrecha relación con Gertrude Stein, a la que retrata y que se convierte en su protectora. Se le reconoce en esa época como el iniciador del cubismo, aunque a lo largo de su vida cultivó muchos estilos y técnicas. A partir de la década de los veinte, convertido ya en un artista famoso, lleva una vida menos bohemia y más familiar (se casó dos veces y tuvo hijos con tres mujeres distintas), veranea en la Riviera y alterna con la alta sociedad. Durante la Guerra Civil Española Picasso apoyó activamente a la República y por encargo suyo pintó el Guernica para la Exposición Universal de París de 1937. Pasó la II Guerra Mundial en París, su celebridad hizo que los alemanes no le molestaran, y en 1944, tras la Liberación, ingresó en el Partido Comunista francés. No pudo regresar nunca a España ya que murió en 1973, todavía bajo el régimen franquista.

Picasso fue aficionado a la tauromaquia, su primer óleo pintado a los ocho años tras asistir a una corrida de toros fue El picador amarillo, trató el tema muchas veces en sus dibujos, pinturas y cerámicas y también ilustró varios libros. Pero yo no había oído jamás que hubiera visitado Pamplona hasta la nota de prensa sobre “Recuperando a Hemingway”. Por supuesto, no pudo hacerlo a partir de 1936, cultivó su afición en las plazas francesas de Arles, Nîmes, etc., pero sus muchos biógrafos tampoco recogen ninguna visita anterior a Pamplona. John Berger (Fama y soledad de Picasso) dice que “entre 1904 y 1934, volvió media docena de veces, a descansar o en excursiones pictóricas”, y luego no volvió más a España. Lo más cerca que pudo estar fue en agosto de 1934, que visitó San Sebastián, Burgos, Madrid y Barcelona y asistió a corridas de toros. Siempre hay alguna excepción, Tony Castro (Looking for Hemingway: Spain, the Bullfights, and a Final Rite of Passage, 2016) dice que Picasso era buen amigo de Hemingway y que viajaron juntos a Pamplona en su primera visita. Es un autor con escaso crédito; en los años noventa fue condenado por inventar falsas historias y entrevistas para la prensa, lo que no le ha impedido publicar como churros una buena cantidad de biografías de personajes famosos. En el citado libro hay unos cuantos errores de bulto que saltan al ojo, como situar a Pamplona “encerrada en la esquina nordeste de España”, afirmar que Hemingway estuvo en los sanfermines de 1930 y de 1960 o que músicos de La Pamplonesa acudieron a Málaga en 1959 para tocar jotas en el cumpleaños de Hemingway.

Picasso no mantuvo una amistad estrecha con Hemingway, aunque tuvieron amigos comunes (Gertrude Stein, Gerald y Sara Murphy, Man Ray, etc.) y coincidieron en más de una ocasión. La única relación lejana e indirecta de Picasso con los sanfermines es la que se mencionaba en un panel de “Recuperando a Hemingway”, es el autor de la litografía reproducida en la portada del libro de 1955 Guerre à la tristesse (Festival in Pamplona en la edición inglesa), que recogía imágenes tomadas en los sanfermines del año anterior por la fotógrafa austriaca (luego nacionalizada norteamericana) Inge Morath y textos de la escritora francesa Dominique Aubier. Ellas dos sí fueron visitantes reales de los sanfermines (Inge Morath regresó a Pamplona en 1997 con su marido, el dramaturgo Arthur Miller, tuve oportunidad de compartir con ellos el palco municipal de la plaza de toros). Picasso realizó la litografía y se la obsequió a Morath por amistad; ella tenía colgado el original en su casa de Connecticut, así lo cuenta Christopher Bigsby en Arthur Miller: 1962-2005. Hubiera estado bien que Picasso no solo visitara los sanfermines, sino que también los pintara, pero se trata de uno más de sus visitantes de leyenda.

Publicado en Diario de Noticias de 11 de julio de 2018